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Energía y cambio climático El contexto energético: el reto del cambio climático

Nuestra respuesta frente al cambio climático

El contexto energético: el reto del cambio climático

La sociedad necesita cada vez más energía, en la medida que crece su población y se desarrollan sus economías, pero esta energía tiene que ser proporcionada de forma sostenible, reduciendo al máximo el efecto de las emisiones de gases de efecto invernadero en el cambio climático. Para conseguir este doble reto, necesitamos un nuevo modelo de acercamiento a la realidad del cambio climático, en el que el crecimiento y la competitividad puedan convivir con la reducción de emisiones. Un nuevo modelo en el que la industria y las empresas privadas asuman su protagonismo basado en la innovación y la tecnología. 

El Acuerdo de París supone un avance histórico en materia climática, ya que es la primera vez en la que, tanto naciones desarrolladas como países en desarrollo, se comprometen a la lucha contra el cambio climático. Como firmantes del documento “Paris Pledge for Action” apoyamos el acuerdo y trabajamos para que nuestra compañía sea una parte de la solución del problema climático. 

El objetivo del acuerdo es limitar a 2ºC el incremento de la temperatura media mundial respecto a los niveles preindustriales. Este escenario supone que en el año 2100 las emisiones netas de CO2 a la atmósfera deben ser cero. 

Se trata de una ambición muy retadora, y sin duda va a requerir de grandes dosis de innovación y tecnología, elementos clave para que cada vez más personas tengan acceso a los recursos que necesitan, de una forma eficiente y sostenible. 

El sector del O&G suministra actualmente más de la mitad de la energía que necesitan nuestras economías y continuará teniendo un papel relevante en el futuro de la energía. Las proyecciones de la Agencia Internacional de la Energía para 2040, en un escenario consistente con los compromisos adquiridos por los países en la firma del Acuerdo de París, pronostican que el petróleo y el gas suministrarán el 45% de la energía mundial requerida. Además, el petróleo y el gas serán indispensables para la producción de la mayoría de los plásticos, disolventes y algunos materiales. 

Nuestras operaciones representan alrededor del 5% del total de las emisiones de gases de efecto invernadero provocadas por el hombre; además, el uso de nuestros productos por otros sectores como la energía, la industria y el transporte representa un 32% adicional . Sin duda, la industria del petróleo y el gas tiene y tendrá un papel clave que desempeñar a corto y largo plazo. 

La transición hacia una economía con menos emisiones va a ir teniendo lugar a lo largo de las próximas décadas y, durante esos periodos, los hidrocarburos van a seguir asumiendo un papel relevante en el mix energético.

En este contexto continuaremos trabajando en mejorar la eficiencia energética, encontraremos vías para reducir aún más las emisiones de gases de efecto invernadero, y fomentaremos el uso de gas natural como combustible para la generación de energía eléctrica, fuente de energía que jugará un papel relevante en la consecución de los objetivos del desarrollo sostenible.

Gestión de riesgos del cambio climático

Gestión de riesgos del cambio climático

Consideramos esencial integrar la gestión de la energía y carbono en nuestro modelo de negocio y en nuestro sistema de gestión de riesgos. El cambio climático es una variable más a tener en cuenta en la toma de decisiones estratégicas. 

Disponemos de un Sistema de Gestión Integrado de Riesgos (SGIR) que nos permite identificar, gestionar y controlar los riesgos y oportunidades derivados del cambio climático. Los riesgos y oportunidades identificados los clasificamos en legislativos, físicos y de reputación o mercado.

En lo referente a los riesgos y oportunidades legislativos, tras el Acuerdo de París, los compromisos asumidos por los países tendrán un impacto importante en las políticas climáticas. Ya operamos en áreas con estrictos requisitos legislativos de energía y carbono (aproximadamente el 60% de nuestras emisiones directas de CO2 provienen de nuestras unidades de Europa, USA y Canadá). Más concretamente, en Europa, el paquete de energía y Clima 2020, actualmente en vigor, está asociado a varias directivas, como por ejemplo la Directiva sobre la eficiencia energética y el régimen de comercio de derechos de emisión (ETS). En los Estados Unidos, hay regulaciones relacionadas con el plan nacional de emisiones de metano, y en Canadá, estamos afectados por la implementación de la legislación climática en Alberta. Además, en Europa, se ha acordado un nuevo paquete de energía y clima a 2030, el cual incluye objetivos concretos para emisiones, eficiencia energética y renovables, discutiendo actualmente las nuevas directivas vinculadas al mismo.

En cuanto a los fenómenos físicos, estamos realizando una gestión para minimizar los riesgos y la magnitud de los posibles impactos que el cambio climático puede causar en los recursos naturales de los que dependemos y en los fenómenos climatológicos a los que estamos expuestos (sequías extremas, tornados, cambio en temperaturas, etc.). 

Por último, en la categoría de riesgos y oportunidades de reputación o mercado analizamos cómo nos afectan los cambios en el comportamiento de los consumidores, pérdida del valor de la acción o movimientos de desinversión en combustibles fósiles.

Nuestra compañía está gestionando estos riesgos y oportunidades de forma coordinada en todas las unidades de negocio involucradas.