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Aviación JP-8

JP-8

El mejor producto para el uso militar

La ficha de datos de seguridad del JP-8 está disponible para clientes previa solicitud a través de aviacion@repsol.com

Características

JP-8 (del inglés Jet Propulsion o propulsión para reactores),  es un combustible derivado del queroseno, aditivado para uso militar.
 
Este producto debe cumplir la especificación MIL-DTL-83133, según la cual durante su fabricación se aditivará con CI/LI (corrosion inhibitor/lubricity improver o inhibidor de corrosión/mejorador de lubricidad), FSII (fuel system icing inhibitor o antihielo) y SDA (static dissipator additive o aditivo mejorador de la conductividad).
 
Además, de acuerdo con esta especificación, el JP-8 puede contener aditivo AO (antioxidant o antioxidante) o MDA (metal deactivator o desactivador de metales). Para poder añadir desactivador de metales en la formulación del JP-8, el productor, de acuerdo a la norma, debe contar con la autorización expresa y por escrito del comprador y el usuario del producto.
 
Las principales características son:
 
  • Combustible para aviación militar. 
  • Incoloro o ligeramente amarillo.
  • Densidad dentro del rango 0,775 – 0,840 kg/l 
  • Inflamable a temperaturas superiores a 38 ºC en presencia de llama o chispa.
  • Punto de congelación -47ºC. 

Aplicaciones

El JP-8 es un queroseno aditivado, con el fin de mejorar sus propiedades para uso militar. Se utiliza, por tanto, en aeronaves militares a excepción de los reactores embarcados en portaviones, que utilizan JP-5. 
 
El JP-5 también es un combustible derivado del queroseno con un punto de inflamación superior al del JP-8, característica que le hace apto para los aviones embarcados en portaviones, en los que el riesgo de incendio es mayor.

Calidad

Calidad
La calidad del JP-8 se asegura en todas las etapas de producción mediante rigurosos controles que garantizan un cumplimiento estricto de la norma militar MIL-DTL-83133.
 
Nuestro compromiso es mantener la calidad del JP-8, asegurando la ausencia de contaminación con otros combustibles y la eliminación de sus grandes enemigos: agua, contaminación microbiológica y partículas sólidas. Asimismo, el proceso de aditivación se lleva a cabo siguiendo rigurosos procedimientos enfocados a asegurar que el combustible suministrado a la aeronave cumple con todos los estándares de calidad y requisitos técnicos del cliente.